Relectura: La insoportable levedad del ser

El otro día me decidí a releer “La insoportable levedad del ser”, las dos veces que he leído este libro lo he empezado con reticencia pero ambas veces no me ha soltado hasta el final. La primera vez que lo leí fue en el 2006 en medio de un viaje solitario por Europa, estaba en Sicilia y estaba confundida. Antes de empezar voy a hacer un resumen extremadamente superficial de la novela (espero no arruinarla para quienes pensaban leerla, quien ya la leyó puede muy felizmente saltarse esta parte):

Es una novela sobre el amor y las relaciones personales (un poco de política, pero poco). Hay tres personajes principales: Thomas, Teresa y Sabina. Dos personajes secundarios: Franz y el hijo de Thomas. Thomas es un muy buen médico, estaba casado y tenía un hijo, un día se dio cuenta de que odiaba su vida y abandonó a su familia; sus padres lo cuestionaron por sus acciones y los dejó también. Así, empezó una vida independiente con mucha fuerza. Thomas es un mujeriego de lo peor; coge a la mujer que se le pone en frente y a la que está cruzando la calle. Coge con ellas y les pide que regresen a su casa después de coger, nunca duerme con ellas, esa es su regla. Tiene una amante frecuente, Sabina. Sabina es pintora. Por cierto todos viven en Praga en los años 60. Sabina es una mujer guapa, intelectual, fuerte y, sobretodo, independiente. Thomas y Sabina una vez por semana, cogen, platican, lo pasan bien, son grandes amigos. Un buen día Thomas va a las montañas o quien sabe a dónde en Checoslovaquia, ahí conoce a Teresa. Obviamente le gusta porque le gustan todas las mujeres. Teresa es una soñadora, busca cualquier forma de salir del pueblo en el que está e interpreta su vida a través de señales. Cuando conoce a Thomas interpreta una serie de eventos y concluye que tiene que ir a Praga a conocerlo. Llega a su casa, ni siquiera platican y cogen (obviamente). Cuando acaban Teresa se enferma y tiene que quedarse en casa de Thomas por una semana. Se enamoran. Thomas insiste en que el tiene dos compartimentos, uno para el sexo y el otro para el amor. El del amor está completo con Teresa, el del sexo no. Teresa vive entre feliz y triste aferrada al amor/deslealtad de Thomas. Piensa constantemente en dejarlo pero decide no hacerlo, su vida es Thomas. Pasan muchas cosas (ya no les platicaré absolutamente toda la historia, esta la invasión Rusa y el 68 de Praga en el medio). Los dos se van a vivir a Suiza, Sabina también. Teresa se regresa a Praga en una decisión de dejar en paz a Thomas de todos sus celos y su actitud posesiva. Thomas decide al día siguiente ir en búsqueda de Teresa sabiendo que ya no podrá salir del país y que todo será mucho más difícil una vez allá.

Sabina veía a Thomas, después conoce a Karl. Un hombre casado y decente que termina locamente enamorado de ella y abandona a la esposa. En el momento en que él deja a la esposa ella se va a Estados Unidos sin siquiera decir adiós. Sabina en una fachada de independiente, vive huyendo de todo, especialmente de gente que quiere estar “solamente” con ella.

Thomas pierde su trabajo en Praga. Muchas cosas pasan. Teresa y Thomas terminan mudándose al campo y viven una vida de pueblerinos felices. Esa es la historia muy resumida.

La primera vez que leí este libro me identifiqué con Teresa, específicamente con el sufrimiento de Teresa. Esta historia comprobaba mis temores y mi suspicacia de que los hombre solamente buscan sexo y que no se enamoran. Tenia miedo de convertirme en una Teresa que vive únicamente pensando en Thomas. Esperándolo en las noches, oliendo su cabello, buscando los rastros de sus aventuras, torturándose con imágenes de Thomas tocando otros cuerpos, disfrutando otros momentos lejos de ella. En el 2006 eso era lo que yo quería leer: que todos los hombres son unos hijos de puta y que las mujeres somos unas locas compulsivas que sólo son divertidas si son por una noche pero no para toda la vida (claro que, como siempre, estoy exagerando un poco) Recuerdo que en esa primera lectura veía a Sabina como una mujer fuerte y “cool”, la mujer perfecta como amante y como amiga. Quería ser como ella. La primera vez que leí este libro no entendí el final.

Ahora lo volví a leer, 2013 en Austria y por qué no, también confundida. Siete años pasaron y en ese tiempo viví muchas cosas, pero una de las más importantes fue mi primera relación seria, en donde como era de esperarse busqué llenar mi modelo de Teresa (mujer sufrida) y mi modelo de Thomas (hijo de puta), así viví la tragicomedia que estaba buscando desde niña (queda sobreentendido que es la forma en que yo leí la relación entre mis padres). Claramente fue un fracaso, pero bueno, eso buscaba así que tal vez fue un triunfo. El tiempo lo dirá.

La última página de esta novela me hizo llorar como pocas novelas lo han hecho y por un simple diálogo. Teresa le dice a Thomas que se disculpa sinceramente por hacer, con sus posesiones y celos, su vida miserable, por haberlo desviado de su camino/misión como médico; a esto Thomas le contesta: ¿no te has dado cuenta? Estos últimos años he sido feliz. Las misiones son una tontería, no hay misiones, no hay gran proyecto. Y lloré, y lloré. No me había dado cuenta de esto 7 años antes, al final los dos había decidido pasar una vida juntos. Pero no lloré por eso, lloré porque yo siempre me pongo misiones a cumplir y siento que eso es suficiente para vivir. Pero no. Las misiones no son la solución, las cosas no cambian tanto.

Otra sorpresa importante para mi fue ver el papel de Sabina, que yo veía como fuerte e independiente, pero ahora la vi frágil y asustada. Me acordé de mi.

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