El hotel

Todos los días camino de mi casa al hotel a las 7 de la mañana para regresar con las piernas y el cuerpo cansado a las 9 de la noche. El día empieza a aclarar a las 6 de la mañana; desde antes estoy despierta. Enrique se acuesta a mi lado, yo me despierto antes que él. Me gusta sentir su cuerpo pesado hundiendo la cama. Él siempre duerme profundamente y me abraza todas las noches, casi sin que él se de cuenta. Yo soy mucho más delgada que él, se podría decir que mi cuerpo es frágil si lo comparo con el suyo.

Me levanto de la cama sin que él se de cuenta y limpio la cocina, lavo y tiendo la ropa de los dos y preparo el café y un pan tostado para el desayuno. A veces desayunamos juntos, otras veces le dejo el café en el termo para cuando él se levante. Hablamos poco, Enrique y yo. Me despido de un beso en su mejilla. “Que te vaya bien” – me dice.

Camino con una sombrilla porque el sol es pesado incluso en la mañana. Hay días en que la niebla baja y puedo caminar tranquila he imaginarme que estoy en Europa, por entre las montañas. Recorro 5 kilómetros al día. Me gusta caminar, llega un momento en el que no siento el camino y podría seguir caminando durante días.

Llego al hotel y me pongo el uniforme, es un uniforme blanco, almidonado y planchado. A Enrique le gusta cómo me veo con mi uniforme de mucama. Yo nunca pensé que sería mucama de un hotel para turistas alemanes. Tampoco pensé que me casaría con un hombre como Enrique.

Empiezo por el sexto piso de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba hasta que termino de limpiar todas las habitaciones. Uno puede saber mucho de lo que pasó la noche anterior en el preciso instante en que uno abre la puerta y se encuentra únicamente con fantasmas. Me gusta como huelen las sábanas y las toallas de los hoteles, tienen ese olor dulzón por haberse lavado a altas temperaturas. Me esfuerzo por que la cama quede perfectamente tendida y me imagino que sentirán las parejas enamoradas al llegar a una cama diferente. Enrique y yo nunca tenemos suficiente dinero para ir de vacaciones.

Platico con Susy, la otra camarera. Nos prestamos libros y nos tomamos un jugo de naranja cada vez que terminamos un piso. Susy es tranquila aunque su hijo es un rebelde que le quita esa parsimonia. Susy decidió divorciarse hace unos años y dice que así está mejor. Para ella la independencia es no tener que rendirle cuentas a nadie.

Luis, el portero del hotel, me insiste en que deje a Enrique y me escape con él. Me asegura que tiene una casita en la montaña y que hará todo lo posible para que no me falte nada. Luis me sonríe todos los días y su sonrisa se asemeja al mar.

Hoy Enrique no se despertó para desayunar conmigo, le dejé el café en el termo como lo hago los días en que no se despierta. Hoy, como pocos días, hubo neblina, tanta que hasta la podía saborear con la lengua. Me gusta el color azulado de mi pueblo en los días de frio. Susy y yo nos tomamos nuestro jugo de naranja a mediodía y Luis nos llevó dos sándwiches de jamón con queso. El hotel estaba tranquilo, uno de los autobuses con turistas no llegó así que solo estaba ocupado uno de los seis pisos.

Salí temprano. De regreso compré un kilo de huevos con la señora de la esquina que me dijo que hoy había temblado. Me preguntó si lo había sentido. Yo le respondí que no.

Llegué a la casa y Enrique todavía no estaba ahí, sentado en el sofá como todos los días en que regreso del hotel. Preparé unos huevos en salsa de tomate. Ya eran las 9 de la noche y Enrique todavía no llegaba a casa. Me parecía raro. Comí sola, tenía hambre; ya que llegara Enrique le serviría su plato.

Que raro que Enrique todavía no llegue, pensé. ¿Será el cumpleaños de Pedro? No, no era el cumpleaños de Pedro, su fiesta siempre era en agosto. ¿Mi suegra estará bien? Llamé a su casa y me dijeron que ya estaba dormida pero que estaba bien. Les pregunté si habían visto a Enrique y me dijeron que no, pero que seguro estaba con sus amigos. Tenían razón. Siempre soy muy aprensiva con Enrique.

Me fui a acostar. De repente pensé en qué pasaría si Enrique nunca regresara. ¿Disfrutaría del hecho de ya no tener un esposo? ¿Me fugaría a la casita de Luis en la montaña? ¿Continuaría siendo camarera? ¿Buscaría a alguno de los turistas alemanes para que me llevara con él y tuviera una vida más tranquila? ¿Podría recorrer el mundo? ¿Qué le diría a mi familia, a mis amigas? ¿Ya nunca tendría hijos? Nunca antes había pensado en mi vida sin Enrique. Enrique era parte de mi panorama, de mis mañanas y de mis noches. ¿Cómo sería la vida sin Enrique? No sabía por qué pero la posibilidad de que Enrique se hubiera ido me excitaba un poco. Aunque, ¿por qué me habría dejado? Creo que soy una buena esposa; siempre lo escucho, lo mimo, le doy de comer. Enrique dice que le gusta como me visto. ¿Será que encontró a una mujer que le da más emociones? ¿Qué es rica y lo lleva de paseo? ¿Será que mató a alguien y se fugó? Mi excitación comenzó a tornarse en miedo y el miedo, vertiginosamente, en certeza. Sabía que Enrique me había abandonado y, con la misma certeza, sabía que seguiría yendo por el mismo camino todos los días rumbo al mismo hotel de todas las mañanas. Sabía que limpiaría los cuartos empezando por el ala izquierda del sexto piso y que me tomaría un jugo con Susy. No le diría a nadie que Enrique me había dejado. Continuaría mis días hasta llegar a una solución más adecuada. Tampoco le diría a Luis. La angustia ya había encontrado morada en la boca de mi estómago. Sabía que tenía un día muy pesado mañana así que me esforcé para quedarme dormida. También sabía que lograría vivir sin Enrique. Antes de conocerlo había estado bien, ¿por qué no habría de estarlo ahora?

Me desperté y me di cuenta de que Enrique dormía a mi lado, no quise despertarlo y fui a la cocina a lavar los trastes.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s