Filosofía de la escalera

28576712_10155416185982194_4455376404585906176_n¿Alguna vez se han preguntado por la importancia de un trazo arquitectónico? Las líneas de cualquier plano de construcción parecen simples, elegantes, casi esqueléticas. Como si su función fuera escueta, marginal, una mera anotación. Sin embargo, cada línea en una hoja en blanco significa una pared, una puerta, una escalera. Significa el poder alejarnos uno del otro, acercarnos, establecer ritmos, distancias. Sin líneas no se construiría ningún pudor. La labor de un arquitecto nunca es superflua. Muy distinto es vivir en un cuarto cuadrado y sin ventanas que en un pasillo tan alargado que, aunque corrieras nunca podrías alcanzar su fin. Tampoco sería lo mismo nacer en una suerte de capullo del que únicamente pudieras escapar al momento de transmutar. Cada espacio establece una lógica del habitar. De esta manera, cualquier escalera, por más pequeña, diminuta, casi insipiente; como aquellas que albergan únicamente dos o tres escalones. Aquellas que habitan los bordes de la inexistencia del ser escalera, las que estuvieron a punto de ser únicamente escalera en potencia, es decir mero escalón solitario. Estas escaleras también fueron dibujadas, pensadas. ¿Cuántas escaleras tendrá la casa? Se preguntan aquellos. ¿Cuántos peldaños los necesarios? ¿Y los barandales? Para que una escalera sea una escalera ésta requiere de peldaños. ¿Habrá una escalera sin escalones? ¿Sin pequeños espacios que conecten un nivel bajo con uno más alto? ¿Existe una escalera que no considere para sí nociones de causa y efecto? Porque la escalera se concibió en un mundo donde hay un antes y un después, un arriba y un abajo. Cualquier escalera está íntimamente ligada a las nociones teleológicas del tiempo. A un mundo en donde los pasos tienen consecuencias. Mismos que se concatenan progresivamente en la búsqueda de una meta. Las escaleras son muy distintas de los pasillos, no digamos de las ventanas y los sótanos. Fácilmente se podría aseverar que la belleza de cualquier escalera radica en su carácter como mediadora. Muchos han soñado con una escalera que conduzca a la nada. Se han construido bosquejos; podría asegurar que pocos arquitectos se han dado el lujo de no soñar con una de ellas. Tristemente esta idea se opone la ontología básica de una escalera. Dichos intentos han conectado al piso con una superficie más alta de aquella realidad, en donde hay perspectiva, aire, espacio, mundo y no nada. ¿Qué sería de una escalera voladora, una que estuviera suspendida en el mundo de las nubes? ¿O de aquellas escaleras qué únicamente conducen hacia otras, como las dibujadas por el famoso artista holandés? ¿Podríamos decir que es una escalera aun cuando nadie pudiera hacer uso de ella? ¿La escalera no se convertiría en este caso en una mera línea zigzagueante en el horizonte de un mundo sin gravedad? ¿O en un laberinto en forma de escalera, pero categóricamente laberinto? Hay quienes dicen que hay escaleras horizontales, o escaleras que conectan mundos sin necesidad de subir o bajar y es ahí cuando las escaleras entran en disputa con las puertas. Repito, la escalera es la mediadora por excelencia. Aquel objeto que, al ser activado, permite estructurar el espacio en un arriba, un abajo y un durante. Tal vez es este espacio el más interesante, en donde la escalera encarna su verdadera complejidad, en ese ser intermedio, ese bastón, ese paliativo. En resumidas cuentas, en ser una tecnología del arriba y el abajo.

Performance junto con el músico Federico Hülsz y la coreógrafa Casilda Madrazo.

 

the suns that have occurred

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The apocalypse is the time when the moon was bloody and the stars fell like leaves, where the sky was no longer there. For the Aztecs, the Mictlan was the other world, a nine-level cosmos were dogs were there to guide you. Mythologies have been mostly crafted in order to explain a particular connection between time and space; a temporality. The Judeo-Christian apocalypse sets the mood for a teleological understanding of time in which a genesis is framed together with a material end of the world. The Aztecs believed in rotating eras; eras propelled by different suns: the water sun, the tiger sun, the rain sun, same which at the end of its cycle turned the rain into drops of fire. Ancient Aztec temporality has its foundations on the idea of sacrifice, destruction, rebirth and cycles. There are eras, there are suns.

Link to the text.

 

 

A white wall

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This project started with an empty and white room. A temporary living space that felt pretty much like a gallery, so to say hygienic. To turn that space a dash homelier I decided to bring along any branch, stone, seed that I would find sitting lonely while I walked down the streets of this strangely familiar city. This “objects” became my companions for a short period of time. Issa Samb, important Senegalese artist and thinker (who sadly died this year) said that objects many times decided where they wanted to go and –for doing so– they would talk to the passersby in a magical way. Samb suggests that whenever you pick up an object it is because you feel your-self reflected in it. A magical dialogue occurs between the human and the object; an intrinsic dialogue with the material world.

Ministère des rêves

Hold fast to dreams

For if dreams die

Life is a broken-winged bird

That cannot fly. – Langston Hughes

Captura de pantalla 2017-07-05 a la(s) 12.08.08

The Ministry of Dreams (Ministère des rêves) is an intervention/installation at the University of Cheikh Anta Diop located in Dakar, Senegal. It is a call to dreams, a built passage to find playfulness and dreaminess in a place where many times is not seen as such. In my walks through the university I have seen numerous advertisements for students to go abroad; an unspoken land of dreams is placed outside of the university perimeters, outside of Dakar, outside of Senegal. Once while having a dialogue with Congolese dancer Faustin Linyekula I asked him what was poverty for him; he answered with absolute confidence: the lack of dreams.

Ministry of dreamsCaptura de pantalla 2017-07-11 a la(s) 23.10.28

Thanks to the support of Raw Material Company. Project developed during the Session 2 of the Raw Academy.

Material history of the university

Can we rely on what objects have to tell us? Which (hi)stories are objects telling us? Which is the potency and the agency of objects?

This photographic series ponders upon the idea of material history. It is a collection of objects found at the street known as “couloir de la mort” (death row) located in the campus of the Cheikh Anta Diop University in Dakar, Senegal.